- Home
- ArtÃculos
- Sociedad
- Usuarios
- Tengo Derecho de Ver Los Simpson
Tengo Derecho de Ver Los Simpson
- Por Edgar RamÃrez
- Publicado 2/03/2006
- Usuarios
- Sin Calificar
Edgar RamÃrez
Fundador de Tic*mag
Licenciado en Ciencias de la Comunicación con la especialidad en Producción Audiovisual egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales UNAM y experto en nuevas tecnologías de información y comunicación.
Desde el 2002, ha desarrollado una especialidad en innovación, multimedia y medios interactivos que le han brindado una experiencia sobre los efectos, causas y consecuencias de la aplicación de las nuevas tecnologías en la vida diaria de los usuarios.
Director General y Productor Ejecutivo de MediaLux Produxiones.
Catedrático e Investigador, articulista y consultor sobre la aplicación y efectos de las nuevas tecnologías en beneficio de la comunicación en ambientes laborales y sociales.
Cultura Popular y de Consumo Frente a las Garantías Individuales
La cuestión aquí estriba en qué grado de reconocimiento se encuentran estas libertades frente a la identificación de íconos de la cultura popular. En el documental de Morgan Spurlock llamado Supersize Me hay una escena representativa del posible impacto de los íconos la cultura popular en los niños. El filme que retrata el impacto de la comida rápida en el estilo de vida del estadounidense medio y señala en esta escena cómo niños de primaria reconocen más a Ronald McDonald, la figura afiché de la cadena más grande de comida rápida del mundo McDonald's, frente a la imagen de George Washington (el padre de la nación estadounidense) e inclusive una de su presidente actual George Bush.
El análisis podría abarcar otras áreas de interés social, pero por el momento dediquémonos a los derechos individuales. Un museo de los Estados Unidos que pronto abrirá sus puertas llamado el McCormick Tribune Freedom Museum (Museo McCormick de Libertad del Tribune, diario de renombre de la ciudad de Chicago) reveló que la mayoría de los ciudadanos desconocen sus propios derechos individuales. La primera enmienda de los Estados Unidos le otorga y garantiza a cada ciudadano reconocido legalmente las libertades de expresión, religión, prensa, reunión y petición de reparación de agravios. Son cinco las garantías individuales que todo estadounidense posee. Lo desafortunado es que ya muy pocos ciudadanos las reconocen.
El estudio demuestra que solo 1 de cada 4 encuestados podrían nombrar más de una garantía individual, mientras que más de la mitad podrían
Continúan los datos: el 69% de la gente podrían nombrar la libertad de expresión como la primera garantía correctamente, pero solo 1 de cada 4 podrían recordar la libertad de religión. el 11% reconoció la libertad de prensa, 1 de cada 10 la libertad de reunión, y solo el 1% la de petición de reparación de agravios.
"Food for thought" o comida para meditar, es un refrán puramente estadounidense; y en este caso, sí son elementos para ponerse a meditar sobre los impactos de los medios de comunicación, la información y la importancia de la cultura pop en nuestro vivir diario que hace que discriminemos sobre información tan vital para desarrollarnos como individuos.
Los resultados continúan. Más gente puede nombrar a los tres jueces del reality show American Idol que sus derechos individuales, y de la misma forma pueden recordar slogans publicitarios más que sus derechos... 1 de cada 5 personas nombró el derecho de poseer una mascota como uno de los que se encontraba también protegido por la Constitución de Estados Unidos.
Lo preocupante no es saber cuán ignorante el ciudadano estadounidense puede ser sobre sus propios derechos sino que lamentablemente los países de América Latina somos importadores de contenidos y modas como Los Simpson, American Idol, tomamos Coca-Cola y los anuncios publicitarios componen mayor parte de nuestro bagage cultural. Es muy preocupante desde esta perspectiva, porque si una nación avanzada como los Estados Unidos se enfrenta a estos niveles de desconocimientos de las normas de su sociedad, en países como México la situación ha de ser mucho pero mucho peor. Clases de civismo ya no son obligatorias en las escuelas primarias, secundarias y preparatorias, y poder adentrarse en este tema es cada vez mayor tabú para el ciudadano común. ¿A quién le importa si poseo la libertad de expresarme? Lo que a mí me interesa es poder consumir mis productos, contenidos e información como a mí me plazca. De ser una utopía "la dominación de los mercados", se ha convertido hoy en una realidad y ni nuestros sistemas educativos, ni nuestras formaciones familiares nos enseñan ya el camino a reconocernos como individuos con derechos dentro de una sociedad.

