¿Alguna vez te has preguntado a qué tienes derecho, más aún si tus derechos son agraviados o no respetados? Pues considero que es momento de empezarte a preocupar, digo si no posees con seguridad el conocimiento de los derechos individuales que te otorga tu país en particular. Por lo general, la Constitución de cada país te garantizará ciertas libertades. Entre las más comunes se encuentran la libertad de prensa, la libertad de expresión, la libertad de credo y por lo general cuando necesitamos defender nuestras acciones cotidianas las sacamos a relucir.

La cuestión aquí estriba en qué grado de reconocimiento se encuentran estas libertades frente a la identificación de íconos de la cultura popular. En el documental de Morgan Spurlock llamado Supersize Me hay una escena representativa del posible impacto de los íconos la cultura popular en los niños. El filme que retrata el impacto de la comida rápida en el estilo de vida del estadounidense medio y señala en esta escena cómo niños de primaria reconocen más a Ronald McDonald, la figura afiché de la cadena más grande de comida rápida del mundo McDonald's, frente a la imagen de George Washington (el padre de la nación estadounidense) e inclusive una de su presidente actual George Bush.

El análisis podría abarcar otras áreas de interés social, pero por el momento dediquémonos a los derechos individuales. Un museo de los Estados Unidos que pronto abrirá sus puertas llamado el McCormick Tribune Freedom Museum (Museo McCormick de Libertad del Tribune, diario de renombre de la ciudad de Chicago) reveló que la mayoría de los ciudadanos desconocen sus propios derechos individuales. La primera enmienda de los Estados Unidos le otorga y garantiza a cada ciudadano reconocido legalmente las libertades de expresión, religión, prensa, reunión y petición de  reparación de agravios. Son cinco las garantías individuales que todo estadounidense posee.  Lo desafortunado es que ya muy pocos ciudadanos las reconocen.
El estudio demuestra que solo 1 de cada 4 encuestados podrían nombrar más de una garantía individual, mientras que más de la mitad podrían
nombrar al menos dos miembros de la serie animada Los Simpson. El 22% de los estadounidenses adultos podrían citar el nombre de los cinco miembros de la familia Simpson, comparado con solo 1 de cada 1,000 personas que podrían nombrar todas las cinco garantías de la primera enmienda de su constitución.

Continúan los datos: el 69% de la gente podrían nombrar la libertad de expresión como la primera garantía correctamente, pero solo 1 de cada 4 podrían recordar la libertad de religión.  el 11% reconoció la libertad de prensa, 1 de cada 10 la libertad de reunión, y solo el 1% la de petición de reparación de agravios.

"Food for thought" o comida para meditar, es un refrán puramente estadounidense; y en este caso, sí son elementos para ponerse a meditar sobre los impactos de los medios de comunicación, la información y la importancia de la cultura pop en nuestro vivir diario que hace que discriminemos sobre información tan vital para desarrollarnos como individuos.

Los resultados continúan. Más gente puede nombrar a los tres jueces del reality show American Idol que sus derechos individuales, y de la misma forma pueden recordar slogans publicitarios más que sus derechos... 1 de cada 5 personas nombró el derecho de poseer una mascota como uno de los que se encontraba también protegido por la Constitución de Estados Unidos.

Lo preocupante no es saber cuán ignorante el ciudadano estadounidense puede ser sobre sus propios derechos sino que lamentablemente los países de América Latina somos importadores de contenidos y modas como Los Simpson, American Idol, tomamos Coca-Cola y los anuncios publicitarios componen mayor parte de nuestro bagage cultural. Es muy preocupante desde esta perspectiva, porque si una nación avanzada como los Estados Unidos se enfrenta a estos niveles de desconocimientos de las normas de su sociedad, en países como México la situación ha de ser mucho pero mucho peor.  Clases de civismo ya no son obligatorias en las escuelas primarias, secundarias y preparatorias, y poder adentrarse en este tema es cada vez mayor tabú para el ciudadano común. ¿A quién le importa si poseo la libertad de expresarme? Lo que a mí me interesa es poder consumir mis productos, contenidos e información como a me plazca. De ser una utopía "la dominación de los mercados", se ha convertido hoy en una realidad y ni nuestros sistemas educativos, ni nuestras formaciones familiares nos enseñan ya el camino a reconocernos como individuos con derechos dentro de una sociedad.