En un día de tantos en los que decidí practicar uno de mis deportes favoritos, la vagancia, me lancé a un recorrido mágico por algunos puntos de nuestra fabulosa metrópoli, mejor conocida como Cuidad de México. Sorpresa la mía al encontrarme que con el paso del tiempo, hay cosas que no cambian: basura, gente mal educada, autos por doquier y estrés en el aire.
Sin embargo, me percaté que hay algo que pareciera ser el común denominador y dominador en la sociedad contemporánea, no había chico o chica que cruzara, en una diferencia de quince minutos, que no trajera consigo el reproductor iPod.

Partamos pues, del planteamiento de tener o no tener un iPod, esa es la cuestión.
Para el hombre, la música es un medio que le ayuda a exteriorizar sus sentimientos, sus ideas a través del sonido ya sea con la simple voz o con la ayuda de ciertos instrumentos. La música es universal y puede ser un método de conquista, una plegaria, un grito de guerra, un aliciente o un relajante. Con el avance tecnológico el ser humano ha logrado llevar la música hasta el espacio, por lo que no me sorprende en lo absoluto que miles de piezas musicales quepan en tan reducido espacio.

El iPod, como todo nuevo artefacto, se ha vuelto una revolución, como en su entonces lo fue la imprenta, el avión, la pólvora, la computadora, el celular, etc. Lo interesante que tiene este reproductor de Mp3 es que encierra a sus portadores en una burbuja de individualidad.  Desde que abordé el vagón del metro para iniciar mi viaje,  una pareja de novios compartía los audífonos del iPod  y durante las cinco estaciones que me acompañaron, en ningún minuto se vieron a los ojos o se dirigieron la palabra. Un  chico con traje ejecutivo, que cedió su lugar a una joven embarazada, por venir oyendo su iPod, ni siquiera oyó las gracias que ésta le dio por su amabilidad. Otro ejemplo, mientras andaba por las calles del centro, un par de amigos venían discutiendo a un volumen de voz más alto de lo normal en lugar que le bajaran a sus reproductores de la manzana mordida. De regreso a casa, una joven tenía el auricular del celular en su oído izquierdo y el audífono del iPod en el derecho; y también, en el camión, me fue imposible decirle con palabras a un adolescente, que  su cartera se estaba saliendo de su pantalón, tuve que tomarla y dársela, de tan metido que estaba escuchado su iPod.

Para que conozcan un poco acerca de las diferentes versiones de iPod ofrecidas por Apple, les otorgo esta información:

Versión

 Capacidad

 Reproducción de Formatos

Precio Aprox. 

 iPod shuffle  512 MB (120 canciones) o
1 GB (240 canciones)
Audio Digital Mp3, AAC,
M4A y WAV
 $70 - $105 USD*
 iPod nano  2 GB (500 canciones) o
4GB (1,000 canciones)
Audio Digital Mp3, AAC,
M4A y WAV
 $150 - $260 USD*
 iPod  30 GB (7,500 canciones) o
60 GB (15,000 canciones)
-Audio Digital Mp3, AAC,
M4A, WAV, AIFF.
-Imágenes Digitales
JPEG, BMP, GIF, TIFF,
PSD y PNG.
-Video Digital .m4v, .mp4,
y .mov.
 $330 - $450 USD*

* Todos los precios están en dólares y son tomados de la lista de precios sugeridos para México por Apple.

Mi intención no es generalizar, puede ser que simplemente fue el día de los iPod's y como por arte de magia, aparecieron por doquier. En sí mismo es un lujo, y no me refiero a lo caro, aunque obvio quien pueda solventarlo lo comprará; pero ahora habrá ropa con una sección especial para colocar tu reproductor, en la hebilla del cinturón o una bolsa en el pantalón a la medida. Que decir de las fundas creadas por firmas de grandes diseñadores y no podía faltar, su propio lugar en el interior del automóvil. Luego será complemento de los refrigeradores o habrá uno que igual funcione como teléfono celular.

Trato de entender el afán de obtener un iPod, varias razones vienen a mi cabeza: la primera, dentro de una sociedad consumidora, es importante estar a las últimas y cómo no comprar el reproductor, ya sea por su cautivadora capacidad de memoria o su lindo diseño. En segunda, como humanos y con un sentido de pertenencia, cómo no comprar el reproductor, si el amigo lo tiene, la prima lo tiene, el novio lo tiene o una parte de sus contactos de Messenger lo tiene, sólo falto yo; debo tenerlo para estar a gusto con los demás y tener algo en común. Y la tercera, como individuos, queremos unos instantes para nosotros mismos, a solas. Aún sabiendo que durante el viaje al trabajo, en la clase aburrida de la escuela, a la hora de ejercitarse o simplemente dando vueltas por ahí, estando rodeados por gente conocida o desconocida, nos es plácido sentir que por momentos sólo existe la música y los oídos, que el bienestar de las letras o de los acordes envuelven todo el cuerpo y te desvaneces como la espuma, te desconectas. No sé a qué grado sea tan bueno dejar de percibir lo que sucede a nuestro alrededor, aunque sea por unos instantes.   Pero la vida se vale de instantes, y sería muy triste perder uno o peor aún, perdernos en un instante simplemente por no escuchar nuestro entorno, porque hay que notar, que nuestro oído, es el sentido que más rápido nos hace reaccionar.

Creo bien, que en mi día de vagancia, los chicos y chicas que portaban su iPod, reflejaban más el hecho de permanecer solitarios, en una sociedad que no siempre los acepta y con humanos que no son del todo tolerantes. Sería pues, ésta última razón por la que adquiriría un iPod,  pero si en realidad quisiera desconectarme del mundo, no lo haría estando inmersa en él, lo haría separándome de éste, aquí, sola, delante de este ordenador escribiendo líneas para los que no sólo estén interesados en escuchar, si no también en leer.