Para la mayoría de quienes trabajamos empleando herramientas como las computadoras y su relación/aplicación con las nuevas tecnologías, tal vez nos parezca obvias, fáciles e incluso imperceptibles las adecuaciones que el ámbito laboral ha sufrido con el desarrollo, crecimiento y evolución de los procesos de informatización y del quehacer relacionado a la tecnología y la comunicación. Toda esa evolución informática y tecnológica ha permitido también que las labores se desarrollen bajo nuevas reglas de organización, orden, tiempos, salarios, contenidos de trabajo y permanencia en el empleo.

Las variaciones han sido muchas desde entonces, cada vez más el personal laboral ha tenido que aprender y capacitarse en el uso y conocimiento de nuevas herramientas informáticas, como el uso del Internet, la diferenciación de sus contenidos e incluso la generación de contenidos para el medio y los distintos formatos que en él se presentan.

La especialización de cada una de las áreas de actividad dentro del uso y explotación de los contenidos para Internet es hoy una de las labores con mayor demanda, aparentemente fácil pero con grados de complejidad en ocasiones no reconocidos a simple vista. Para su desempeño, hasta hace algunos años, no ha sido necesario o estrictamente requerido tener un conocimiento universitario o técnico dentro de algunos sectores laborales. Sin embargo, sí ha influenciado para que cada vez más profesionistas conozcamos o mínimo tengamos una idea del cómo, cuándo y para qué se utilizan tanto los equipos tecnológicos como los formatos de presentación de la información a mostrar, lo cual ha ampliado los horizontes de nuestro quehacer laboral.

Se puede decir que existen tres grandes rubros dentro del trabajo que nutre al Internet: la producción de servicios, la venta y negociación, y la generación de los contenidos para los servicios. Las personas que desarrollan estos trabajos no sólo deberán conocer cuestiones técnicas de su labor, sino también a manipular símbolos: datos, palabras, representaciones discursivas y visuales; siendo lo único que los diferencia de otros trabajos, su capacidad para simplificar la realidad en imágenes abstractas que pueden ser reordenadas, manipuladas, experimentadas o comunicadas a otros especialistas y siempre estar apegadas a la realidad que vive quien finalmente los recibe.

Las personas que realizan este tipo de trabajo deben tener la capacidad de usar de manera efectiva y creativa sus conocimientos y habilidades, sean o no parte de su formación universitaria, pues también pueden o no trabajar bajo contrato con las organizaciones, empresas o instituciones que proporcionen los servicios e incluso trabajar para varias a la vez. Son personas que trabajan en equipos y/o en redes de comunicación constante y que por su propio interés y necesidades nunca dejan de aprender.

Es así que bajo esta nueva lógica de organización, distribución y aplicación de conocimientos dentro de la vida laboral, se ha definido un nuevo estilo de trabajo profesional “sin fronteras”, en el que el conjunto de experiencias de trabajo de la persona y su educación formal lo hagan ocupar lugares diversos dentro de una empresa u organización, aunque ello muchas de las veces no sea bien visto por las profesionistas “tradicionales”.

Esa versatilidad que le da el conocimiento técnico y profesional de quienes realizan este tipo de trabajo les permite crear y desenvolverse en organizaciones no lineales, e incluso creando empresas propias con otros profesionistas que posean las mismas características, dando como resultado un fuerte impulso al uso de la tecnología y las redes, medios y vehículos para la comunicación.

Estos profesionistas y sus empresas suelen incluso tener la característica de ser virtuales; trabajando desde la comodidad de sus casas a través de una red de interacción y comunicación igualmente basadas en el uso de Internet, donde crean formas de organización horizontal, en las que la información, ya sea como orden de trabajo, estructura para el desarrollo o mera circulación de la información se vuelve más ágil, rápida e incluso efectiva.

Son empresas cuyas funciones y actividades según sus miembros están perfectamente identificadas y definidas, cada uno con su rol y estatus, pero siempre con la conciencia de desarrollar el trabajo en equipo, en el que cada uno se hace responsable de sus propias labores, conocimientos y recursos requeridos que incluso puede compartir con sus compañeros para obtener mejores resultados.

Hablamos entonces de una nueva competencia laboral “digital”, donde el manejo de la información y la habilidad para almacenarla y transformarla en contenidos de interés para un mercado se vuelve cada vez más importante, donde los profesionistas especializados según sus conocimientos formales y técnicos, estudiados y aprendidos, los hacen ser más versátiles e incluso mejor valorados dentro de los círculos laborales e incluso sociales, logrando posicionarse no sólo como una innovación cultural del trabajo con tecnologías digitales sino como un nuevo sistema de organización laboral, rentable y accesible para muchos.