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El Trabajo Digital
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Lizbeth Beristáin Angeles
Licenciada en Ciencias de la Comunicación con la especialidad en Publicidad, desarrolladora de conceptos multimedia, interesada en el desarrollo, aplicación y uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales-UNAM. En los últimos años: diseñadora, administradora, guionista de proyectos interactivos, especializada en el manejo de contenidos para la educación en línea. 
Por Lizbeth Beristáin Angeles
Published on 6/08/2006
 

La manera cómo se organizan las personas en su vida cotidiana ha ido evolucionando conforme pasa el tiempo. Y hoy en día existen muchas posibilidades para que el ser humano se sienta cómodo desarrollando sus actividades, según sus intereses, gustos y posibilidades. Cada vez es más común que se soliciten productos y servicios a domicilio, llámese comida, envíos por mensajería, las compras del súper, farmacia, etc. Y que esas cosas sean obtenidas según el gusto y necesidad de quienes lo solicitan, e inclusive ser entregados donde él lo requiera.
Eso mismo ha logrado trascender hasta el ámbito laboral y profesional de muchas personas. No sólo adecuándose a un entorno de oferta y demanda, en el que la persona tenga que trasladarse a un lugar por varias horas o cambiando de residencia, sino también a todos los elementos que estén a su alcance y que le ayuden a ser competitivo.

Actualmente muchas personas ven en el uso y desarrollo de las nuevas tecnologías un campo de actividad laboral muy amplio, de forma tal que (obligados o no) los hace obtener una computadora de última generación con la mayor cantidad de recursos tecnológicos a su alcance y el aprender a usarlos para posteriormente explotarlos con el fin de obtener conocimiento e ingresos extras; hasta convertirse en una profesión más, independientemente de los estudios o formación profesional que la persona pudiera tener.  Es así que dentro de lo que se ha denominado como “la sociedad de la información y el conocimiento”, todas estas personas con conocimientos profesionales y tecnológicos han logrado posicionarse en actividades laborales cada vez más demandadas y específicas.


La Transición Ha Sido Un Proceso Complicado

Para la mayoría de quienes trabajamos empleando herramientas como las computadoras y su relación/aplicación con las nuevas tecnologías, tal vez nos parezca obvias, fáciles e incluso imperceptibles las adecuaciones que el ámbito laboral ha sufrido con el desarrollo, crecimiento y evolución de los procesos de informatización y del quehacer relacionado a la tecnología y la comunicación. Toda esa evolución informática y tecnológica ha permitido también que las labores se desarrollen bajo nuevas reglas de organización, orden, tiempos, salarios, contenidos de trabajo y permanencia en el empleo.

Las variaciones han sido muchas desde entonces, cada vez más el personal laboral ha tenido que aprender y capacitarse en el uso y conocimiento de nuevas herramientas informáticas, como el uso del Internet, la diferenciación de sus contenidos e incluso la generación de contenidos para el medio y los distintos formatos que en él se presentan.

La especialización de cada una de las áreas de actividad dentro del uso y explotación de los contenidos para Internet es hoy una de las labores con mayor demanda, aparentemente fácil pero con grados de complejidad en ocasiones no reconocidos a simple vista. Para su desempeño, hasta hace algunos años, no ha sido necesario o estrictamente requerido tener un conocimiento universitario o técnico dentro de algunos sectores laborales. Sin embargo, sí ha influenciado para que cada vez más profesionistas conozcamos o mínimo tengamos una idea del cómo, cuándo y para qué se utilizan tanto los equipos tecnológicos como los formatos de presentación de la información a mostrar, lo cual ha ampliado los horizontes de nuestro quehacer laboral.

Se puede decir que existen tres grandes rubros dentro del trabajo que nutre al Internet: la producción de servicios, la venta y negociación, y la generación de los contenidos para los servicios. Las personas que desarrollan estos trabajos no sólo deberán conocer cuestiones técnicas de su labor, sino también a manipular símbolos: datos, palabras, representaciones discursivas y visuales; siendo lo único que los diferencia de otros trabajos, su capacidad para simplificar la realidad en imágenes abstractas que pueden ser reordenadas, manipuladas, experimentadas o comunicadas a otros especialistas y siempre estar apegadas a la realidad que vive quien finalmente los recibe.

Las personas que realizan este tipo de trabajo deben tener la capacidad de usar de manera efectiva y creativa sus conocimientos y habilidades, sean o no parte de su formación universitaria, pues también pueden o no trabajar bajo contrato con las organizaciones, empresas o instituciones que proporcionen los servicios e incluso trabajar para varias a la vez. Son personas que trabajan en equipos y/o en redes de comunicación constante y que por su propio interés y necesidades nunca dejan de aprender.

Es así que bajo esta nueva lógica de organización, distribución y aplicación de conocimientos dentro de la vida laboral, se ha definido un nuevo estilo de trabajo profesional “sin fronteras”, en el que el conjunto de experiencias de trabajo de la persona y su educación formal lo hagan ocupar lugares diversos dentro de una empresa u organización, aunque ello muchas de las veces no sea bien visto por las profesionistas “tradicionales”.

Esa versatilidad que le da el conocimiento técnico y profesional de quienes realizan este tipo de trabajo les permite crear y desenvolverse en organizaciones no lineales, e incluso creando empresas propias con otros profesionistas que posean las mismas características, dando como resultado un fuerte impulso al uso de la tecnología y las redes, medios y vehículos para la comunicación.

Estos profesionistas y sus empresas suelen incluso tener la característica de ser virtuales; trabajando desde la comodidad de sus casas a través de una red de interacción y comunicación igualmente basadas en el uso de Internet, donde crean formas de organización horizontal, en las que la información, ya sea como orden de trabajo, estructura para el desarrollo o mera circulación de la información se vuelve más ágil, rápida e incluso efectiva.

Son empresas cuyas funciones y actividades según sus miembros están perfectamente identificadas y definidas, cada uno con su rol y estatus, pero siempre con la conciencia de desarrollar el trabajo en equipo, en el que cada uno se hace responsable de sus propias labores, conocimientos y recursos requeridos que incluso puede compartir con sus compañeros para obtener mejores resultados.

Hablamos entonces de una nueva competencia laboral “digital”, donde el manejo de la información y la habilidad para almacenarla y transformarla en contenidos de interés para un mercado se vuelve cada vez más importante, donde los profesionistas especializados según sus conocimientos formales y técnicos, estudiados y aprendidos, los hacen ser más versátiles e incluso mejor valorados dentro de los círculos laborales e incluso sociales, logrando posicionarse no sólo como una innovación cultural del trabajo con tecnologías digitales sino como un nuevo sistema de organización laboral, rentable y accesible para muchos.


Las Herramientas y Lugares para los Nuevos Trabajos “Digitales”.

La desinstitucionalización o descentralización del trabajo, en tanto que ya no se limita a ser desarrollado en un lugar especifico, con herramientas ad-hoc y especializadas, en una jornada laboral especifica, han hecho que este tipo de trabajos sean cada vez más y mejor considerados por los profesionistas de hoy en día por su flexibilidad, accesibilidad y comodidad.

El establecimiento de estas nuevas dinámicas de trabajo también ha dado lugar a un mejor aprovechamiento de Internet como herramienta comunicacional, tanto en el sentido de la difusión de los contenidos que aloja y de la comunicación personal, como una nueva fuente de trabajo en la que la materia prima es la información, y la tecnología digital el instrumento de intervención sobre la misma ampliando así el uso económico de la información.

Internet es, pues, el motor tecnológico de la informatización social, entendido como un proceso que nutre a las ideas de la "sociedad de la información", de la "economía de la información", de la "sociedad del conocimiento", de la "sociedad red", etc.1

Ahora la sociedad trabaja y considera cada vez más a la tecnologías como herramientas de producción cotidiana, que hacen inevitablemente que quienes trabajan con ella formen parte de “la red de redes” con un lenguaje comunicacional digital que rápidamente se incorpora a las prácticas sociales y comerciales.

La clave de las competencias actuales tanto tecnológicas como administrativas, económicas e intelectuales se fundamenta en la capacidad que tienen los individuos para manejar la información digital, generarla, difundirla, actualizarla y mantenerla vigente dentro de las diversas esferas del trabajo y la comunicación.

El trabajo digital está basado entonces en la transformación de la materia prima (información) mediante tecnología digital, que consiste en movilizar y modificar información existente principalmente en la red, para generar información nueva con significado para un cliente.

Quienes hacen el trabajo digital poseen una carrera o trayectoria laboral con formas de aprendizaje y de generación de conocimiento específicos, que los cotiza ya dentro del ambiente laboral; sin embargo, la habilidad para manipular información y ser básicamente nodos generadores de comunicación y/o conocimiento para sus clientes los hacen más valiosos.

Los trabajos en los que estas personas pueden desarrollarse están agrupados de la siguiente manera:

  • Grandes empresas de “la economía tradicional” que emplean la red como un canal de promoción o ventas (venta de servicios financieros, promoción de automóviles, etc.).

  • Adaptación de la nueva tecnología al valor de uso de productos o servicios ya existentes (rastreo de teléfonos celulares, información para médicos).

  • Organizaciones creadas para el circuito de consumo dentro de la misma red (contenidos en masa para portales, revistas especializadas, envío de correspondencia digital, etc.).

  • Nuevas profesiones de comunicación en red, transversales para Internet (diseñador Web, ingeniería inversa, crackers, hackers, spammers).

  • El uso del trabajo ligado a los ritmos de un complejo socio-técnico (Internet/Intranet en producción deslocalizada).

1 MICHELI, Jordy. Digitofactura: Flexibilización, Internet y Trabajadores del Conocimiento. 2003 Narxiso.com - Revista Electrónica de Reflexión y Análisis acerca del Fenómeno de Internet en México http://www.narxiso.com/digitofactura.html


Cada Quien Con Su Cada Cual

Cada actividad tiene su propio mercado y formas de acción, pero pese a ello pueden estar interconectados; aunque cada vez más se dan las especializaciones según la competencia laboral, informática y económica que posean quienes trabajan con la tecnología y las exigencias del mercado. Los sectores dentro del área de la comunicación pueden clasificarse en este sentido por “a quién se dirigen”, como son:

  • Persona a persona
  • , en el que se genera una cadena de comunicación especial orientada de inicio hacia un cliente en particular, por lo que el proceso laboral es poco rutinario, pues va a adecuándose a las necesidades específicas del cliente.

  • Internet a persona
  • , en el que se crea un ambiente de atracción o seducción que es el inicio para desarrollar la comunicación de un cliente específico, en el que se pueden insertar formas de aprendizaje que combinen redes sociales en busca del autoaprendizaje.

  • Persona a Internet
  • , el cliente final carece de personalidad definida, es cualquier persona que visite el sitio o que tenga acceso a la información; donde la forma y contenido de la comunicación lleva el sello del trabajador de Internet, siendo en muchas ocasiones su objetivo el darse a conocer tanto como profesionista como persona.

  • Internet a Internet
  • , ahí encontramos una adaptación del trabajador a un modo de consumo de la comunicación que es impersonal, es decir, se adecua a formatos o standares ya establecidos por el cliente en su forma más universal, con tendencia a ser un proceso rutinario.

Sin embargo, todos los sectores que están en un proceso de comunicación para un cliente inmediato, las personas que los desarrollan deben también aprender los códigos y valores de la organización en que se encuentran, situación menos fuerte en el caso en que el cliente es Internet.

La territorialidad en este sentido resulta importante, pues a pesar de que Internet es una la red en la que no importan las distancias, los espacios físicos en que se ubiquen los clientes son distintos, así quienes se orientan a la persona, actúan en territorios locales, mientras que los que se orientan a Internet lo hacen a escala global.

La flexibilidad para estos trabajos ha llevado a que se efectúen en muchas ocasiones sin un contrato de por medio, ni bajo sistemas de promoción definidos, sino simplemente bajo un sistema de cotización con base en el trabajo a desarrollar y el tiempo disponible para su entrega; haciéndose por ello, cada vez más común el uso de solicitudes de cotización y tiempos de entrega los factores determinantes para la “contratatación” de los servicios del profesional.

Estamos entonces frente a una nueva forma de trabajo, que no sólo implica poseer como materia prima la información, sino también la definición de los objetivos que deberá de cumplir su desarrollo, presentación y direccionamiento, además de la velocidad y nivel de especialización en los que se desarrollen, las condiciones y el personal que lo hará. Unir todas características es una de las tareas de análisis que permitirán comprender la profundidad de los cambios que tienen como vector tecnológico a Internet y a la reestructuración del trabajo.

Mientras tanto, somos cada vez más los que vamos incorporándonos a estos nuevos procesos de profesionalización que exigen puntualidad, honestidad, veracidad, flexibilidad pero sobretodo conocimientos informáticos cada vez más especializados, para que nuestra labor pueda ser mejor remunerada.