Uno de los principales motivos por el cual una persona decide dejar su país para ir trabajar en otro, es el obtener una mayor remuneración por el esfuerzo de su trabajo. Durante su estancia en otro país, ajeno a sus costumbres y cultura, los trabajadores migrantes tienen la oportunidad de entrar en contacto con aparatos tecnológicos más perfeccionados de los que conocía o con otros de los cuales no tenía referencia alguna.

Es indudable que lo desconocido y novedoso causa curiosidad, pero también provoca una comparación entre lo que se tenía y a lo que ahora se puede aspirar, objetos y electrodomésticos que no podría conseguir ni comprar en su país de origen. Son pocos los casos en los que un migrante regrese a su país y no llegue hablando de lo que vio o compró, haciendo una comparación de precios y de beneficios, de lo mejor que se puede estar en aquel otro lugar.

Pero, ¿qué diferencia hay entre el migrante y el turista si ambos pueden llegar a su “hogar” haciendo los mismos comentarios. Es cierto, sin embargo, la tecnología va más allá de un nuevo tipo de televisor o una cámara digital o un reproductor de sonido, un nuevo teléfono celular o una computadora.

Tanto el migrante como el turista serán influenciados por el nuevo entorno en el que se encuentren: idioma, estilo vida, transportes, costumbres, el tipo de moneda. Pero el trabajador migrante se enfrenta además a un ritmo laboral diferente, al nivel escolar y al uso de herramientas de trabajo quizá también desconocidas, lo cual evidencia la cantidad trabajadores no calificados. Por consiguiente, ¿quién o qué determina que un trabajador es calificado o no? ¿El nivel escolar? ¿El poder adquisitivo? ¿El dominio de otro idioma? Esta tendencia de “calificar el trabajo” es parte de la evolución mundial de las migraciones en los últimos años.

Dicha clasificación parece tener un doble objetivo; por una parte justifica no permitir el ingreso legal de trabajadores migrantes a un país bajo la consigna de que no es apto para realizar el trabajo que solicita; y segundo, es una forma de controlar y disuadir a los migrantes que desean ingresar, al advertir que no hay trabajo para ellos o que el que consigan será menos remunerado. ¿Es cuestión de aptitudes o es una amenaza? De cualquier forma el mensaje es frenar el flujo migratorio imponiendo condiciones laborales más estrictas.